¿Apoyarías a Santiago Del Valle, presunto violador y asesino de la niña Mari Luz Cortés? Estoy seguro que nadie respondería afirmativamente a la pregunta, y dudaría de la salud mental y moral del que lo hiciese. Pongamos otro ejemplo: ¿cuál sería tu reacción de enterarte de que al cura de tu barrio ‘le provocaban’ los niños y acabó sucumbiendo al pecado carnal? Imagino que nadie iría a oírle pontificar sobre las bondades de Jesucristo al domingo siguiente. Pero, ¿y si el que ha abusado (o se ha acostado) con una menor es un gran director de cine norteamericano con un pasado digno del más lacrimógeno culebrón? Entonces la cosa cambia, y mucho, para gran parte de la sociedad.
Hace más o menos un año la justicia suiza detenía al director de cine Roman Polansky. Al parecer sobre su persona existía un requerimiento judicial de un tribunal de Los Ángeles. Es decir, el hombre que me hizo llorar con ‘El pianista’ estaba en busca y captura por los EEUU. ¿Por qué?
Resulta que en 1977 el director recibió el encargo de fotografiar a jóvenes modelos. La primera en la lista era una niña de 13 años cuyo sueño era codearse con la jet set. Y vaya si lo hizo. Polansky la llevó a una fiesta y luego le propuso ir a casa de Jack Nicholson para hacer la sesión de fotos. Una sesión que acabó con ambos dentro de un jacuzzi, botellas de champán tiradas por la estancia, así como botes de tranquilizantes.
Como resultado de tan extraña escena se acusó al cineasta de, entre otros cargos, violación de una menor. Polansky admitió haberse acostado con ella para librarse del resto de cargos, por los cuales habría pasado más de cincuenta años en prisión. En todo momento alegó que el sexo fue algo consentido. Pasó casi dos meses en prisión y en cuanto salió se dio a la fuga.
Por esos motivos ha estado en las cárceles suizas y posteriormente bajo arresto domiciliario hasta que la ministra de justicia del país helvético ha decidido denegar la extradición. Ahora Roman está libre.
Analicemos los hechos. Un hombre de 44 años se acuesta con una niña de 13. Aunque fuera consentido, mi duda es hasta que punto esa excusa vale cuando se trata ya no de una menor sino de una niña. Por este tipo de cosas en España la gente va a la cárcel. Se llama pederastia. Y además hay que tener en cuenta que la niña en cuestión ansiaba ser modelo. ¿No era un paso importantísimo ganarse la voluntad de alguien con tantas influencias en Hollywood? Aunque no hubiese violación creo que sí puede afirmarse que hubo un abuso de autoridad. Si a eso añadimos el champán y las drogas, me cuesta pensar que ese consentimiento fuera tan firme.
De todas maneras esa conducta es deplorable aunque se tenga un justificante de los padres y firmado ante notario en el que se dé el consentimiento. No m e extraña que las leyes californianas considerasen delito el mantener las relaciones aún con el consentimiento de ambas partes. Creo que es lo más sensato.
Para postre el director huyó del país y desde entonces no ha pasado por allí, ni siquiera para recoger el Oscar. ¿A qué tenía miedo? ¿Por qué no quería apechugar por sus actos?
Lo más escandaloso no es el hecho de la actuación de Polansky, sino que haya recibido el apoyo de ilustres personalidades de la cultura y la política. Que un acto de pederastia haya sido justificado por la fama y el trabajo del culpable de dicho acto. ¿Hasta qué punto la fama deja impune a alguien? ¿No puede ser una persona brillante a la vez un peligroso delincuente?
Estoy repugnado por la decisión que ha tomado la neutral Suiza de dejar en libertad a ese corruptor de menores. Es como si ahora mismo dejásemos en libertad a Santiago Del Valle (algo que ya se hizo, por cierto). Me da igual que sea el ganador de un Oscar por una obra maestra. También es un sucio pederasta que se aprovechó de una menor de 13 años. No olvidemos eso antes de decir ‘pobre hombre’. Él lo admitió. Que pague por su delito. ¿O acaso no se condena a personas sólo por poseer pornografía en la que salen menores?
Esto es lo que yo llamo la impunidad del nombre. Sólo hay una palabra para describirlo: VERGONZOSO.
PD: Hoy me he alargado un poco más de mis quince minutos. Lo siento, pero es que hay algo con lo que no puedo: los pederastas.
comentarios
  1. Sandra Lidid dice:

    Lo más indignante es la actitud de personas que defienden los derechos humanos, pero que no son “sensibles” a los abusos de sus iguales contra las mujeres, niñas y niños. En Nicaragua está el caso de Daniel Ortega, que abusaba de su hijastra menor de edad, en Chile está el caso de Lavandero, que abusaba (sin violarlos, claro/ de hijas/os menores de campesinas. Este último fue juzgado y cumplió condena, hoy está de nuevo en la escena política del PC, como si tal cosa.

    • danigonzalez dice:

      Ciertamente es una vergüenza que la fama y el poder permita tapar este tipo de casos. Pero también están los abogados sin escrúpulos que por una buena suma son capaces de librar de una condena al ser más abyecto.
      La justicia hoy día es tan sólo un adorno con el que fingir que se castigan los delitos. Al final, los que van a la cárcel son los mismos. ¿O acaso se ve a los ricos y poderosos tras las rejas?
      Gracias por tu reflexión y por la visita.

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