Los duros también lloran

Publicado: 24 julio, 2010 en Divagaciones
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Ayer descubrí que sigo teniendo corazón. A pesar de mi habitual cinismo y la indiferencia hacia la emotividad que suelo mostrar, hay veces que no puedo evitar esbozar unas lágrimas cuando algo me llega hasta el fondo de la patata. Si bien he aprendido a lo largo de los años que las lágrimas sólo han de verterse cuando se da un adiós definitivo, hay momentos que logran resquebrajar toda mi fachada y devolverme al sentimentalismo más ñoño.
Era una sala de cine llena hasta los topes de niños ilusionados. Entre ese meollo se encontraban IBB y un servidor. Y casi al final de la película, Toy Story 3, estuve a punto de romper a llorar como una magdalena. Por suerte pude evitar que las lágrimas recorriesen mis mejillas, y las gafas de 3 D ocultaron mis esfuerzos.
Lo siento, pero no puedo con ciertas escenas. Aunque sean de ficción. Yo creía que llorar al leer el epílogo de El juego del ángel era un hecho aislado y esperaba no volver a encontrarme en la tesitura de ahogar mi lágrimas con un pañuelo en un autobús lleno de personas. Puede parecer algo ridículo, pero ese libro bien vale un puñado de lágrimas.
Pero de nuevo he sucumbido a emociones que creía olvidadas, y como cualquiera de los tiernos infantes de la sala sentí la congoja de una escena que no puedo comentar para no chafarle la película a nadie, por muy cabrón que haya podido ser a lo largo de mi vida.
Estoy completamente seguro de que muchas personas aprovecharon también la coartada de las gafas para dar rienda suelta a sus emociones. E imagino que quien lea esto y vea la película se acordará de estas líneas y, posiblemente, me dé la razón mientras se seca con la manga el llanto. Un llanto lento, silencioso, esa lágrima solitaria que recorre un pequeño trecho hasta encontrar la muerte en un pañuelo.
Y entonces podrá entender por qué los duros también lloran.

comentarios
  1. stefany soy atea y muerdo dice:

    Ayer descubrí que sigo teniendo corazón. A pesar de mi habitual cinismo y la indiferencia hacia la emotividad que suelo mostrar,” no pues comparate conmigo y listo yo si soy una perra despiadada, de hecho tu me pareces algo sentimental, pero como todos, yo soy la rara asi que no te juzgues demasiado.
    jajaj que tierno eres, yo no lloro ni con noticias de niños violados.

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