Ayer escribí la mejor entrevista de toda mi carrera. De momento. Pero mi entusiasmo se esfumó poco después de hacer la última corrección. ¿Quién leería ese texto, o compraría el periódico? Tuve miedo de que la amenaza de la huelga general dejase los ejemplares a las puertas de un kiosco que no iba a estar abierto.
Estaba claro que la huelga iba a afectar, y mucho, al sector de la prensa. Hoy es un día en el que en muchas partes del país las ventas van a caer. No es el caso de Vitoria, que, salvo unos cuantos comercios cerrados, mantiene la misma actividad de siempre, como si no se hubiese convocado nada. Pero, ¿y en las otras ciudades donde se toman en serio la huelga? Me comentaban a la noche que en Madrid y Barcelona ya estaban preparados los piquetes para impedir que saliesen los camiones del reparto, aunque eso de poco sirve si los puntos de venta habituales están cerrados a cal y canto.
Lo curioso es que este boicot de los piquetes a la prensa escrita es la más cruel ironía. En los periódicos de hoy, en muchas de sus páginas, se habla de la huelga, se da voz a los sindicatos. Vamos, una publicidad maravillosa que no les ha costado nada, mucho más efectiva que llenar las calles de las ciudades con panfletos a todo color cuyos costes de impresión no quiero calcular.
No sólo es eso, sino que en la edición de mañana los líderes sindicales saldrán alzando sus brazos en señal de victoria, haciendo declaraciones y abriendo las secciones de política y economía. Eso es lo que más me fastidia, cómo nos utilizan para lo que les interesa y cómo nos abandonan cuando ya lo tienen todo.
El sindicalismo necesita a la prensa para sobrevivir. Si no les hiciésemos caso, si nadie acudiese a sus ruedas de prensa o leyese sus comunicados, perderían gran parte del protagonismo que tienen en la sociedad, y tendrían que crear sus propios medios y pagar los costes del espacio que ocupasen en el resto.
No voy a negar que los periodistas nos beneficiamos de la actualidad que generan los sindicatos, pero en una balanza el equilibrio sería muy dudoso. Lo que me parece poco correcto es tratar de esa forma a quienes les promocionan de forma gratuita. Algo parecido puede decirse hoy en día con las tácticas de algunos partidos políticos a la hora de dar ruedas de prensa.
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comentarios
  1. IBB dice:

    AQUI EN DONOSTI, DE HUELGA NADA DE NADA, HA FUNCIONADO TODO COMO UN DÍA NORMAL

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