Debo confesar que soy uno de los más grandes admiradores de la cerveza. Y no porque esté todo el día bebiendo este líquido ambarino, que por cierto detesto, sino por su capacidad de crear anuncios que merecen la pena. Creo que es cuestión de lógica. Cervezas hay muchas, y más o menos todas saben igual. El hecho de que cada persona tenga una favorita no le impide pedir otra marca en la barra de un bar. La competencia es muy reñida, pero los potenciales clientes son también muchos. Por eso, los productores buscan un anuncio que destaque, que llame la atención y que llegue al corazón. Me enamoró el de Keler de este verano, con la canción ‘Tengo’ compuesta por Xabi San Martín, pero lo cierto es que no fue el único anuncio que me hizo pensar “dios, qué maravilla”. Con las imágenes de San Sebastián competía el spot de Estrella Damm de San Juan.
Lo que me extrañó nada más verlo fue su duración. Cuando lo normal, sobre todo por cuestión de tarifas de inserción, es que un anuncio no supere los 40 segundos, éste se explayó tres minutos y medio. Me gustó la música, una buena elección, sin duda, pero además la sucesión de paisajes, las situaciones de los protagonistas y, por supuesto, esas miradas cómplices de sus dos protagonistas, ese deseo retenido por la duda, el miedo, que al final culmina con una de esas frases trascendentales en la vida que suelen ocurrírseles a los publicistas:

A veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo.

Si nos remontamos a 2009 podemos ver el inicio de esta saga, otro anuncio de Estrella Damm, esta vez en Formentera. Mismo juego de paisajes, gente guapa, mucha fiesta y esas miradas de anhelo que muchos de los espectadores comparten con el afortunado protagonista. No falta un grupo de música de lujo para poner la banda sonora, y la moraleja final, de nuevo una perla puesta al uso comercial:

Lo bueno nunca acaba si hay algo que te lo recuerda.

Creo que se puede criticar a estos anuncios muchas cosas. En primer lugar, la falta de realismo. No creo que nadie pueda permitirse vivir un verano tan intenso, en tan buena compañía, a todo lujo y siempre con su Estrella Damm en la mano. Hace falta tener muchos recursos, tiempo libre y ganas, para hacer esta maravillosa locura. Pero hoy en día lo que vale en televisión es jugar con los sueños, con la ficción, y por tanto esto se ajusta perfectamente al show que está vigente.
En segundo lugar, la exaltación al físico. Bellas damiselas y chicos 10. Obviamente, el consumidor habitual de birra, con su barriguita cervecera, no da la talla en la pequeña pantalla, pero creo que el abuso de escotes generosos y tabletitas de chocolate es evidente, y crea una falsa realidad. En fin, de nuevo me remito al juego de los publicistas de entrar por los ojos directos al corazón o a los puntos sensitivos claves. No me gusta, pero tampoco me disgusta.
Hechas las críticas, reconozco que son dos anuncios magistrales, que me han llegado muy hondo. Sólo me queda decir que espero con impaciencia el anuncio del próximo verano.
Aquí os dejo los dos anuncios:
– Estrella Damm 2009: Formentera.
La canción es Summercat, de Billie the vision & the dancers.
– Estrella Damm 2010: San Juan.
La canción es Applejack, de The Triangles.
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comentarios
  1. stefany soy atea y muerdo dice:

    me dan igual los comerciales de cerveza.

  2. Persuasión publicitaria, Danillo, persuasión publicitaria

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