Triste realidad

Publicado: 10 octubre, 2010 en Microrelatos
Etiquetas:, ,
Supe que el espejo mentía nada más ver mi sonrisa en él. Nunca antes había desconfiado de su consejo mudo, siempre pensé en él como un fiel aliado que me indicaba cuando un mechón estaba rebelde o cómo colocarme bien la corbata. Pero ayer descubrí su falsedad. Yo no soy feliz.
Cualquiera en mi lugar debería serlo. El éxito tiene ese embriagador poder, logra ilusionar a quien de él bebe y embaucarlo hasta hacerle olvidar lo que es ser persona. Nadie es capaz de leer la letra pequeña, y cuando lo hace es demasiado tarde para dar marcha atrás.
Supongo que me di cuenta de mi desdicha al comprobar que sólo mi reflejo se mostraba en el espejo, que no había quien se acercase por detrás amenazando con un abrazo. Fue entonces cuando comprobé lo amarga que es la soledad.
Mi vida era una mentira, de palmadas y elogios mientras entregaba cada segundo a terceras personas ávidas de beneficios. Olvidé mis sueños, mis deseos, las miradas cómplices que desembocaban en un tímido beso. Al final, sólo quedó el ingrato trabajo de horario idenfinido, nulo reconocimiento y escaso sueldo. Fui esclavo de mis metas, sin darme cuenta de que no eran mías, que nunca lo fueron.
Ayer me di cuenta de que hace tiempo que perdí la ilusión. Ahora, mientras anudo una sosa corbata, como tantas veces antes, sé que soy incapaz de responder a esta simple pregunta.
¿Quién soy yo?
Vitoria, 10 de octubre de 2010

 

comentarios
  1. Buff hay veces que me dejas sin palabras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s