Hoy ellos son las estrellas del momento. Los verdaderos supervivientes. Personas que han convivido con la muerte durante 70 días, mientras 700 metros por encima de ellos todo un planeta se esforzaba para que sus vidas no acabasen en las profundidades. Pero, de fondo, hay un secundario de lujo que los eclipsa un poco. Se trata de Sebastián Piñera, presidente de Chile y artífice del rescate. Él ya puede descansar tranquilo. Su promesa se ha cumplido. Ha logrado sacarlos con vida.
Si hago referencia a este político es porque hay que reconocer el importante esfuerzo que ha hecho para que los 33 mineros estén hoy con sus familias. Pocas personas en su cargo se desviven por la suerte de 33 personas. Desde luego, intuyo que por falta de un buen equipo de asesores que sepa rentabilizar cada gota de sudor que haya surcado la frente de Piñera.
Así son las cosas. Pocos meses después de ser elegido presidente, y con una agria polémica sobre su vinculación con el bunker de Pinochet, este hombre ha sabido meterse en el bolsillo no sólo a su país, sino al mundo entero. La repercusión mediática que ha tenido la odisea de estas 33 personas le ha servido para aparecer como el héroe, el salvador, y sólo nos queda agradecerle su esfuerzo, su mediación y alabarlo como a un Dios.
Lo curioso es que esta es la forma de ser del presidente, según me han comentado personas cercanas a la política chilena. Piñera es un hombre de palabra, alguien que si se involucra en un proyecto hace todo lo posible para que éste llegue a buen puerto. Para él, cumplir una promesa es fundamental. Sólo que en esta ocasión el reto, además de ser muy jugoso, podía no salir tan bien como se esperaba. Día tras día se hablaba de avances, de algún fallo y del plan B.
Ahora que ellos están en la superficie, Piñera puede apuntarse un éxito más. Pronto algún medio de comunicación dará la noticia de la última encuesta de popularidad del líder chileno, y ésta será, sin duda, muy alta. No dudo de su buena fe, pero hay que reconocer que su solidaridad lo ha elevado a los altares.
Me quedo con la duda de cuál será el futuro de estas estrellas mediáticas a la fuerza. Si algún día volverán a la mina, si se aburguesarán, qué ayudas van a recibir… Creo que, pasados unos meses, nadie recordará sus nombres. Fueron material útil para llenar páginas y cubrir minutos mientras estaban luchando por sobrevivir, pero la cruda realidad es que a nadie le interesan las personas normales. Prefieren seguir la vida en directo de Belén Esteban antes que recordar que hubo 33 personas que vivieron para contarlo.

Aquí dejo un enlace con una reflexión sobre este show mediático: http://andresfluxa.wordpress.com/2010/10/12/mineros-atrapados-en-chile-el-show-como-peor-enemigo-del-hambre/

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comentarios
  1. stefany soy atea y muerdo dice:

    no se le puede alabar como a un ser imaginario.
    aparte cual héroe, rescatar a alguien no te convierte en héroe.
    “estrellas del momento” wtf por estar casi muertos….
    pues no me entere de esto hasta hace como 3 días, y realmente me tiene sin cuidado. la muerte humana no es relevante.

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