Nuestro futuro más inmediato estará lleno de silicona, bíceps y excentricidades. O, por lo menos, así lo pronostica la duodécima edición de Gran Hermano, un clásico de la telebasura que Mercedes Milá se empeña en defender como “experimento sociológico”. Más bien se trata de la máquina de hacer billetes de Silvio Berlusconi en España, pero qué le vamos a hacer, se trata de una mujer que tras vestirse de hortaliza se puso ayer una colmena a modo de falda.
Ante los anuncios de la tragedia que estaba a punto de producirse yo tenía una alegre sospecha: después de once ediciones podían haberse quedado sin novedades. Ah, qué iluso soy. No me refiero a cómo hacer los grupos, o la temática de las casas, sino a la selección de especimenes. Encontrar a personas que superasen en zafiedad a Tatiana o Arturo, por poner un ejemplo, parecía una ardua tarea. No obstante, los psicólogos que hacen el casting estuvieron a la altura, y el ganado de este gran establo alterna entre mujeres de generosos escotes, chicos de tableta de chocolate Valor (el placer oculto), y frikis por doquier. No falta una persona con un problema médico, y no me refiero a la locura del chico de la gorrita o del joven pepero y cantante de copla, a quien me gustaría recomendar, entre otros cambios, que busque mejor sastre o se vista de forma acorde a su recién estrenada mayoría de edad. Todos ellos dispuestos a dar mucho juego. Y, además, este año la novedad más destacable es la incorporación de un kilométrico jacuzzi en, oh casualidad, la casa llena de chicas. Sólo les falta admitir que quien les patrocina es una conocida marca de condones.
Llegó un momento en el que no pude más, y abandoné el salón en busca de un lugar en el que vomitar. No era por culpa de una resaca mal llevada, sino que la mezquindad, la zafiedad y esa forma de manipular a la gente me pone enfermo. Telecirco se supera. Lo digo a cada monstruosidad que hace, y hay quien me tacha de estar en contra de esta cadena. Puede que así sea, pero sólo por el hecho de que la misma está en contra de nosotros. Una tal Carmen Lomana, superstar de dicha cadena, se sincera hoy para EL CORREO con tan célebre cita:

«Estamos fabricando una sociedad de imbéciles»

Carmen Lomana, 18 de octubre de 2010

“Quítate los zapatos”, decía Mercedes Milá a la aspirante a portada de Interviú a la que obligaron a bajar por un barranquillo para buscar unas maletas. Los tacones le impedían moverse con facilidad, así que, ¿qué mejor que destrozarse contra las piedras las plantas de los pies con tal de brillar en la pantalla, cubierta de barro? Éste es tan solo uno de los ejemplos de la estupidez humana puesta al servicio de los cerebros de quienes sólo buscan dinero a través de las audiencias. Que si hay que vestirse con papel higiénico, a la mierda la imagen, porque como caviar a fin de mes. Ah, qué tiempos aquellos, cuando a Mercedes Milá se la podía considerar una persona seria y respetable…
Pero ojo, yo no odio Gran Hermano. Disfruto viendo la irracionalidad, la barbarie y la chabacanería. Todavía conservo en mi memoria idílicas escenas como la de Gonzalo en calzoncillos, sombrero barriero y un ataque de locura descomunal, retorciéndose mientras gritaba al mundo: ¡¡¡Soy un puto titiritero!!! Sí, yo también sucumbo a la trampa, aunque sólo sea para insultar y vilipendiar a quienes protagonizan las miserias humanas de Telecirco. Aunque puede que esta vez, visto lo de ayer, tenga que reconsiderar mi postura.
A mi lado tengo una cuchilla de afeitar. Puede que sea una solución muy drástica, pero quizá no quede más remedio. Sólo tengo que hacer un profundo corte, sin pensar en el trauma que causaré a mi familia. ¿Seré capaz de cortar el cable de la televisión?
comentarios
  1. stefany soy atea y muerdo dice:

    jajajaja dramático, yo no miro la tele.
    aun que si me entero de que hay mucha basura. no te hagas mala sangre con eso.
    acá en mejico también hubo esa pendejada, pero ahora hay otros programas de concursos, que créeme están tan estúpidos que ni siquiera los puedo insultar.

  2. Danillo, yo no puedo con Gran Hermano, vi muchas ediciones ya y llegué al límite, no puedo ver más tonterías. No sé quién está este año, sé que alguien ha tenido hora sin cámaras, no sé quien. Por favor dejen de escuchar quién grita en la hora sin cámaras, y pongánse a gritar ustedes, es mucho más productivo, creánme. En fin …. corta el cable, no sufrirán daños

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