Sueños olvidados

Publicado: 30 octubre, 2010 en Divagaciones
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La vida está llena de sueños, de metas que nos proponemos, a veces sin darnos cuenta de la dificultad que entraña llegar a alcanzarlas. Yo soy de esas personas soñadoras a las que les cuesta poner los pies en la tierra, pero con el tiempo todo se aprende, a base de golpes, y desde hace algún tiempo mis metas tienen algo de lógica, o por lo menos son a más corto plazo. Pero tengo que reconocer que en el pasado fantaseé con algunas cosas que al final la razón me hizo descartar, tras un análisis de las posibilidades que me podía ofrecer esa vía en mi futuro. De esa forma aparqué mi sueño de ser actor, a pesar de tener algo de talento y mucha ilusión.
Hasta ayer no me puse a pensar en cómo sería mi vida de haber seguido con mis estudios en un nivel más profesional. Tengo que reconocer que desde hace unos cuatro años el esfuerzo constante me ha permitido llegar a cumplir todos los objetivos que me había planteado con éxito, por lo que quizá ese mismo esfuerzo y tesón podía haberlo aplicado a mi carrera como artista, aunque todavía me imagino poniendo copas en un bar de Madrid mientras malvivo para pagar el alquiler, recorriendo casting tras casting, de haber proseguido con mi afición. No es que tenga poca fe en mí, sino que el mundo de la interpretación es muy turbio y las oportunidades se cobran a precio de oro.
Si me he puesto a reflexionar sobre este tema es porque una amiga de mi hermana ha recibido la llamada de las tablas, o más bien de las cámaras, y ha decidido dejar de soñar con ser veterinaria para triunfar en el mundo de la actuación. Todo esto a sus dieciséis años.
No dudo de su capacidad o talento, pero sé lo que es tener ese deseo y también conozco el amargo sabor de la decepción. Ella quiere seguir los pasos que yo di en una academia de Vitoria, sin saber lo difícil que es ponerse frente a un centenar de personas (o más) y no verles mientras se representa un guión aprendido duramente. El reto va más allá de tener una imperiosa necesidad de imitar a una estrella de cine, y desde luego pierde todo el sentido cuando se sueña con llegar a lo más alto, ese altar destinado sólo a unos pocos privilegiados.
Renuncié a mi sueño por miedo a no encontrar trabajo, a tener que competir en un mundo donde el físico es el 90% y el talento apenas un 2%, a tener que trasladarme a Madrid o Barcelona para estudiar en una escuela profesional y pagar los gastos, nada despreciables, de ello. Era consciente de que podía intentarlo, que podía sobrevivir al reto y llegar a arañar un papel. Con esfuerzo. Pero era tan complicado que tuve miedo de descarrilar.
Mi familia me habría apoyado, pero yo tenía claro que no quería un futuro incierto. La línea que separaba el éxito del fracaso era muy delgada. Y, además, tenía otra bala en la recamara. Otro sueño. O mejor dicho, dos. El deseo de ser escritor, meta a la que aún me aferro, y la idealización que tenía del periodismo. Era algo mucho más fácil, cerca de casa, mucho más barato… En la balanza, esta opción pesaba más por todos sus pros. Y me decidí por ello.
Ahora sé que hice bien. Después de acabar de forma brillante la carrera y con unas prácticas exitosas en un medio de comunicación, sigo en el ojo del huracán con un trabajo que, con los tiempos que corren, es todo un logro. Ser colaborador puede no ser el puesto más deseado, pero es la mejor oportunidad que puede tener alguien recién salido de la universidad en un momento en el que se despide a profesionales con años de experiencia. Creo que, para lo poco que llevo en esto, he logrado un triunfo personal.
Pero es inevitable que me ponga a pensar “¿y si…?

 

comentarios
  1. IBB dice:

    SUELEN DECIR QUE TE ARREPIENTAS DE LO QUE HAS HECHO, NO DE LO QUE NO HAS HECHO. SI VIVES PENSANDO EN EL ¿Y SI? AL FINAL NO VIVES PENSANDO TANTAS COSAS QUE QUISISTE HACER Y NO HICISTE. ADEMÁS POR UNA VEZ EN MI VIDA TE VOY A SER SINCERO Y CREO QUE HICISTE BIEN QUEDANDOTE EN PERIODISMO.

  2. stefany soy atea y muerdo dice:

    pues fíjate que en eso de los sueños yo no los tenia, cuando estaba en la escuela no sabia si quería estudiar la universidad, o si quería hacer una carrera técnica de algo, no pensaba demasiado en el futuro… de pronto me enamore y me junte y descubrí que aun que no tenia planeado eso, soy muy feliz, me encanta ser ama de casa y aun ahora no tengo planes, solo quiero seguir adelante y mejorar la economía, pero sueños sin realizar no tengo. de hecho todos los que empece a tener sobre la marcha se me han cumplido, quería casa propia y la tengo, quería un marido fiel y trabajador y lo tengo… no se tal vez mis sueños van surgiendo en el momento.

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