En esta vida hay momentos en los que es necesario, imprescindible, dar las gracias. Agradecer algo a alguien que se merece todo nuestro aprecio. Pero muchas veces no nos damos cuenta de que estamos en ese momento, o llegamos demasiado tarde.
Hoy es un día en el que tengo que dar gracias. A mucha gente. Al fin y al cabo, hoy es un día especial, pues celebro mi veintidós cumpleaños. Y, en vez de mantener la tradición de ser yo el único que recibe algo, hoy quiero compartir con mi gente este momento, disfrutarlo con todos ellos, y, sobre todo, agradecérselo.
Porque ya es hora de dar ese “gracias”, alto y claro, por todo que muchas veces, sin darme cuenta, me he guardado para mí. De agradecerles el hecho de aguantarme, de soportar mi cinismo, de apoyarme en los momentos duros. De estar siempre ahí, a mi lado.
Ellos, los que están ahora, y también los que se fueron, me han hecho como soy a mis veintidós años. Hablo también de quienes me han fallado, pues ellos me han dado algo muy valioso: aprender a recibir golpes y saber cómo evitarlos en un futuro.
De lo bueno y de lo malo siempre se saca algo positivo. Ambas cosas son necesarias para formar un carácter, para generar una postura, para tener un criterio. Y cuando llegas a cierta edad, ves esto con más claridad.
En todos estos años he aprendido valiosas lecciones y he ganado el aprecio de grandes personas, a las que hoy quiero agradecer todo su apoyo. No hablo sólo de amigos, sino de lo más imprescindible que hay en este mundo: la familia. Es con ellos con los que tengo la deuda más grande, y la más difícil de pagar.
Dar las gracias no nos cuesta nada, y sin embargo hacemos tan felices a quienes le damos este preciado regalo…
Por eso, gracias por todo.
Para terminar, me gustaría dejar un pequeño detalle musical para endulzar estas palabras: la canción ‘Gracias’ de Despistaos.
Letra de la canción:
Gracias por escribirme esa canción
Por arañarme el corazón
Por ser así como eres 

Gracias por aguantar ese dolor
Por inventar ese sabor
Por hacerme siempre lo que quieres

Gracias por los consejos que me das
Por olvidarme si te vas
Por no quererme un poco más
Por esas cosas que no se pueden contar

Aprendí a sufrir
Aprendí a reírme de mí
Me reconstruí
Tuve que decir que sí que sí

Gracias por caminar siempre al revés
Por derretirte si me ves
Por alargar ese momento

Gracias por asumir ese papel
Ya no sabíamos que hacer
Pero te fuiste justo a tiempo

Gracias por ayudarme a que se duerma
Por el cariño la paciencia cuando todo iba mal
Gracias por esas cosas que no se deben contar

Aprendí a sufrir
Aprendí a reírme de mí
Me reconstruí
Tuve que decir que sí que sí

Ya no seré lo que fui para ti una vez
Pero puedes contar conmigo

Aprendí a sufrir
Aprendí a reírme de mí
Me reconstruí
Tuve que decir que sí que sí

Aprendí a sentir
También a pasarlo bien sin ti
Y me levante
Cada vez que tropecé y caí

Tuve que alejarme de ti
Tuve que aprender a ser sin ti

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comentarios
  1. Alainissss dice:

    Pues de nada, aquí estamos para lo que necesites, ya lo sabes. También nosotros debemos darte las gracias, por aguantarnos también y por adornarnos la vida, no sólo con tu presencia, sino también con este hijo que es tu blog. Por cierto, ¿te he dicho alguna vez que tienes buen gusto musical por poner a este pedazo de grupo? No sé a quién habrás salido… 😛

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