Mi segundo muerto

Publicado: 1 diciembre, 2010 en Divagaciones, Periodismo
Cuando me metí a periodista tuve la ingenuidad de no pensar en el hecho de que, en el ejercicio de la profesión, me iba a encontrar con momentos difíciles, con situaciones duras como entrevistar a la última víctima de un caso de malos tratos o tener que acudir al lugar donde se ha encontrado un cadáver. Caí de bruces en la cruel realidad al entrar a trabajar como reportero de sucesos y enfrentarme a este tipo de casos. Aunque a veces podía escribir mi artículo desde la distancia que me permitía la redacción, el trabajo de calle me enseñó lo duro del oficio.
Ayer me encontré de nuevo entre la espada y la pared, entre la pugna entre la humanidad y el trabajo bien hecho. La situación era de las peores: un muerto y un herido grave en un accidente laboral. Ambos habían caído al volcar su plataforma elevadora desde una altura de 14 metros. Mi jefe me llamó nada más conocer la noticia, y me apresuré a acudir al lugar de los hechos.
Fue allí donde pude ver la más triste escena que jamás se pueda presenciar: un cadáver tendido en el suelo. Un murete me impedía verlo con todo detalle, y yo tampoco hice nada por ponerme en primera fila, bastante tenía con ver a los sanitarios intentando reanimarle mientras su hijo intentaba hacer que reaccionase.
Se trata del segundo cadáver que he visto a lo largo de mi vida laboral, si bien en el primer caso no tuve que hacer nada. Pero nada más contrastar mi información con la realidad, la congoja me invadió, y me sumé al duelo de los obreros que contemplaban compungidos la escena.
Era la una y veinte cuando todo terminó. Cuando se destrozó una familia, cuando se perdió lo más importante, una vida humana. Pedro no había reaccionado. Y yo, allí, con una libreta en la mano, me sentía el ser más miserable del mundo, un buitre carroñero dispuesto a llevar la noticia a la portada, a cumplir con un trabajo nauseabundo, a preguntar a personas que habían perdido un compañero, a familiares. Por primera vez en cinco meses de profesión, no tuve el valor de empezar a investigar.
No sé qué me sacó de mi estado de culpa, si la responsabilidad para con mi medio o el hecho de que, ante todo, soy un cabrón. Tuve tacto para no herir a quien preguntaba, y conseguí bastantes datos, algunos exclusivos.
Con todos ellos en la libreta, tocaba hacer lo más duro: escribir una crónica. Pero no una noticia sin más, sino un texto que no me doliese entregar, que le gustase a mi jefe y que fuese justo con Pedro, todo a la vez.
Me puse a ello, y escribí 50 líneas contando una historia humana. Sensacionalista, por desgracia, pero humana. Directa, contando la verdad, el dolor reflejado en esos ojos empañados por las lágrimas, el brillo de la rabia, la impotencia. Algo completamente distinto a lo de la competencia, en cuya edición impresa he podido leer casi completo el comunicado de EFE.
Éste es mi segundo muerto, y mi tercera portada. La segunda de la que no estoy orgulloso, que desearía no haber logrado. Sigo sintiéndome un traidor, un ser aborrecible, e intuyo que la familia de Pedro coincidirá conmigo.
Es a ellos a los que les debo pedir el perdón más grande. Pero no me atrevería a mirarles a los ojos, si tuviese esa ocasión. No soy capaz. Otra vez no.

 

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comentarios
  1. stefany soy atea y muerdo dice:

    cuando se perdió lo más importante, una vida humana”
    “Sigo sintiéndome un traidor, un ser aborrecible, e intuyo que la familia de Pedro coincidirá conmigo.
    Es a ellos a los que les debo pedir el perdón más grande. Pero no me atrevería a mirarles a los ojos, si tuviese esa ocasión. No soy capaz. Otra vez no.”

    por favor!!!!!!
    cuanto drama!!!!!!
    dices que te sentiste como un buitre no se que y un cabrón por tener que preguntarles, no inventes, así o mas sentimental? en serio no se por que es tan importante la vida humana de un desconocido, es cierto yo nunca he visto un cadáver, pero igual no es el fin el mundo, en serio estas actuando como reina del drama solo por un muerto.

    si tanto trauma te causa pues deberías ser periodista de la farándula, con puros temas rosas y cosas bonitas (?).
    no te lo digo en mal plan, pero deberías separar los sentimientos del trabajo y ser mezquino para avanzar en el periodismo despiadado que es en el que mas se gana.

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