Primero fue Vitoria alzándose con la distinción European Green Capital para 2012 por el compromiso tanto de sus instituciones como de sus habitantes con el medio ambiente, y ayer le tocó el turno a San Sebastian como Capital Cultural Europea para 2016. Las grandes ciudades del País Vasco han logrado en los últimos tiempos un reconocimiento sin precedentes que, con justicia, las sitúan en el mapa como referentes en sus respectivas áreas. En tan sólo cuatro años Euskadi será modelo a seguir en Europa y los eventos, conferencias y demás parafernalia invadirán los corazones de Álava y Guipuzcoa, con lo que eso supone en el aspecto económico. Ser capital siempre ha sido algo beneficioso para aquellas ciudades que ostentan el título, y serlo a nivel europeo implica mucha más gloria.
Curiosamente, quienes han encabezado en ambas ciudades toda la campaña mediática para conseguir ser los elegidos verán su triunfo desde detrás de la barrera. Patxi Lazcoz lo hará desde la oposición tras la victoria el 22-M del PP en el Ayuntamiento, y Odón Elorza lo hará como un donostiarra más, ya que los resultados de la cita electoral rompieron con su larga carrera en la alcaldía y, al no ser capaz de convencer al resto de partidos para formar gobierno, renunció a su acta de concejal, allanando el camino a Bildu. No me gustaría estar en sus cuerpos cuando llegue el momento de respirar la gloria europea y sean otros los que se apunten el tanto, más o menos merecido en algunos casos, pero lo cierto es que éste no es el aspecto que más me preocupa.
Lo que me intriga es cómo acoge la marca de la izquierda abertzale este nombramiento. No es seguro que Izaguirre sea el encargado de desplegar la alfombra roja en 2016, pues tendría que conseguir la reelección en la cita de dentro de cuatro años, pero lo que está claro es que desde ahora van a ser ellos los que marquen la hoja de ruta de cómo va a ser ese año de capitalidad cultural. ¿Cómo lo harán? ¿Primarán sus intereses políticos frente a la diversidad de los ciudadanos que les representan? Esas son las dudas que imagino que tendrá más de una persona interesada en que la Capital Cultural Europea no acabe convirtiéndose en un escaparate de la cultura ‘propia’ de Bildu, dejando de lado lo que no encaja en su ideario.
Habrá quien me acuse de querer hacer demagogia con estas palabras, y quiero dejar claro que ésa no es mi intención. Pero es que quienes hablan de “solidaridad internacionalista” en referencia a la tragedia del terremoto de Lorca –es decir, quienes insisten en que el País Vasco no es España, como demuestra la retirada del cuadro del rey del salón de plenos de San Sebastián– también pueden llegar a considerar la cultura española como algo ‘extranjero’, no propio de la ciudad.
En fin, que espero que Bildu cumpla con su premisa de cercanía al pueblo y no ningunee a ninguno de los ciudadanos a la hora de sentar las bases de uno de los mayores triunfos de San Sebastián en décadas.
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comentarios
  1. IBB dice:

    Veo que te escuece que no sea el PSOE el que siga gobernando en Vitoria y Donosti. Además, el mérito de la Green Capital y de la Capital de la cultura no es de los politicos, sino de los ciudadanos que han creido en las posibilidades de su ciudad. De todos modos mi más sincera enhorabuena a San Sebastián

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